10 «cerillas» que prenden la mecha de abrasadoras crisis de comunicación

Las crisis de comunicación, esas que se propagan a la velocidad de la pólvora en las redes sociales, son la peor pesadilla de los profesionales que se desenvuelven profesionalmente en el universo de las relaciones.

Para gestionar adecuadamente las latosas crisis de comunicación hay que tomarse la molestia de identificar los principales motivos que las desencadenan (más allá de pertrecharse con antelación de un buen plan de crisis).


  • La actualización de Review Rich de Google: lo que necesitas saber como comerciante online
  • Alternativas a PayPal, la nueva propuesta al “Compra ahora y paga después”
  • Herramientas web para el teletrabajo
  • Por qué una pyme debe contar con un plan de pensiones de empresas para sus trabajadores
  • Las tendencias en email marketing que ¿llegarán en 2020?
  • Cómo triunfar en la publicidad y no morir en el intento
  • Los autónomos son los emprendedores que antes pagan sus facturas; las grandes empresas, las que más tardan
  • El voice shopping, la nueva revolución del ecommerce
  • Hay que identificar oportunidades de mercados muy limpios, que no estén saturados
  • Cómo vender cursos online: ¡guía completa!
  • Emprender con propósito
  • Cómo volvería a empezar hoy un negocio online desde la nada
  • Cómo volvería a empezar hoy un negocio online desde la nada
  • Qué es Google Search Console, para qué sirve y cómo funciona
  • 5 habilidades básicas para alcanzar el éxito en la carrera de marketing

Hay muchas maneras de desatar «fuegos» en forma de crisis de comunicación, pero parece que el afán por cubrir un tupido velo sobre errores (que terminan siempre saliendo a la superficie) es el desencadenante más peligroso de las crisis que acogotan tan a menudo a los profesionales de las relaciones públicas.

Según un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la agencia Faktenkontor, el 63% de los profesionales de las relaciones públicas coincide en señalar que el encubrimiento de meteduras de pata es el desencadenante más común de crisis de comunicación.

Que un directivo niegue la mayor y se niegue a reconocer un escándalo pone también en severos apuros a los relaciones públicas. El 30% de los 510 profesionales consultados en su informe por Faktenkontor considera esta circunstancia un enorme riesgo en términos de comunicación.

Enmascarar los errores, motivo (casi) seguro de crisis de comunicación

Buena parte de las crisis de comunicación emana asimismo del mal comportamiento en el plano personal de los directivos de las marcas. El 29% de los relaciones públicas ve un enorme peligro en las malas prácticas en las que incurren a menudo los altos estamentos directivos (por muchos que tales prácticas atañan a su vida personal).

Que las autoridades investiguen a una compañía es también terreno abonado paras las crisis de comunicación. El 26% de los profesionales PR cita las investigaciones por parte de las autoridades a las que se enfrentan en ocasiones las empresas como motivo probable (y potencialmente muy peligroso) de una eventual crisis comunicativa.

Las crisis que hunden sus raíces en las redes sociales (24%) ocupan la quinta plaza en el ranking confeccionado por Faktenkontor, mientras que la sexta posición es para los productos de naturaleza defectuosa (22%).

Que una marca se vea acosada por las ubicuas «fake news» es también un desencadenante potencial de crisis de comunicación. El 22% de los profesionales PR cita las informaciones falsas como causa probable de una crisis de comunicación.

El incumplimiento de las promesas que las marcas tienen a bien formular al consumidor es también un desencadenante común de crisis de comunicación (19%).

Es paradójicamente menos infeccioso a la hora de dar fuelle a una eventual crisis de comunicación el mal servicio prestado por una compañía a sus clientes (12%).

Cierran el ranking de Faktenkontor las malas condiciones laborales (11%) a la que someten en ocasiones las empresas a sus empleados y que de hacerse públicas pueden poner en severos apuros a las compañías directamente involucradas.

Vía: Marketing Directo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *