5 claves para exprimir hasta la última gota los cambios y convertirlos en oportunidades

El diseño que no hunde sus raíces en las necesidades de las personas (y en el contexto, eternamente cambiante, en el que éstas se desenvuelven) está condenado a quedarse varado en ninguna parte y a no llegar jamás a buen puerto.

Sobre el diseño que baila al frenético ritmo que marcan los cambios ha versado precisamente la ponencia que David Fellah, fundador y coCEo de Manyone, ha pronunciado hoy en los Epica Creative Circles.


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Fellah tiene el firme convencimiento de que el cambio que está apostado casi en cada esquina hace en realidad su trabajo mucho más interesante (aunque también más complejo). El cambio hinca su afilado colmillo en todo, también en el diseño y el diseño está íntimamente relacionado con tecnologías como el 5G, la realidad aumentada, la realidad virtual, la inteligencia artificial y la computación cuántica, subraya.

En vista de la velocidad trepidante a la que se mueve el cambio, la próxima década se desarrollará probablemente en apenas cinco años, profetiza Fellah. Y los desarrollos tecnológicos a los que procurará cobijo la próxima década serán el equivalente a los producidos otrora durante un siglo completo.

La próxima década cabalgará a lomos de la disrupción (una disrupción jamás vista hasta la fecha), pero esa disrupción alberga en sus entrañas magníficas oportunidades para todos, en particular para las marcas, asegura Fellah.

De acuerdo con Fellah, los mecanismos de la oportunidad se apoyan en tres patas: los sistemas, las ventajas y los comportamientos de las personas (que a diferencia de los primeros son completamente imprevisibles).

Por su parte, las dinámicas de la oportunidad están a merced de cinco variables fundamentalmente:

1. El consumidor exige a las marcas que inoculen la sostenibilidad en todo lo que hacen.

2. Simultáneamente el consumidor, carcomido por los recelos, no confía ya ni en nada ni en nadie (en particular en las organizaciones).

3. Con la realidad extendida a su vera el mundo será más grande, más pequeño, más rápido y más inteligente de manera simultánea

4. Hay que ir más allá del pensamiento de negocio de la vieja escuela (que desprende por lo demás un fuerte olor a naftalina).

5. La interacción que tiene la vitola de ser verdaderamente significativa se come con patatas a la información relevante.

Por otra parte, en los tiempos que corren a las marcas no les queda más remedio que arrojarse en los brazos del diseño experimental y arriesgarse a probar todo una y otra vez hasta dar con la solución correcta.

Adaptabilidad, opcionalidad y velocidad, el trío de ases de las marcas innovadoras

Para estar por delante de las estrategias (esas que se mueven a la velocidad del rayo) y sacar todo su jugo al cambio (desde todas las perspectivas posibles, incluido el diseño), Fellah pone tres recomendaciones sobre la mesa:

1. Adaptabilidad. No hay que ser arrogante. Al fin y al cabo, las cosas cambian de manera constante y lo que hoy es una verdad como un templo mañana pasa a ser una patraña.

2. Opcionalidad. No tiene ningún sentido ser corto de miras, puesto que las nuevas oportunidades están en realidad en todas partes y son muy difíciles de predecir (por lo que hay que tener los ojos muy abiertos para detectarlas).

3. Velocidad. Todo sucede muy rápido y es preciso, por ende, ponerse la agilidad por montera (de lo contrario el cambio nos pillará casi inevitablemente con la guardia baja).

Muchas marcas dejan, sin embargo, completamente un segundo plano la adaptabilidad, la opcionalidad y la velocidad y siguen aproximándose al cambio de una manera lineal.

Esa linealidad lleva además a las marcas a no adoptar enfoques interdisciplinares, que son en realidad el abono más eficaz para hacer más fértil la innovación. «La innovación más rompedora nace la intersección de varias disciplinas entre sí», concluye Fellah.

Vía: Marketing Directo

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