6 trucos para que lluevan muchas y valiosas ideas en sus sesiones de «brainstorming»

Allá por 1939 un publicitario llamado Alex Osborn necesitaba urgentemente ideas para una campaña de publicitaria. Deseoso de salir de su zona de confort para alumbrar nuevos y salvajemente diferentes tipos de publicidad, Osborn terminaría creando una nueva técnica creativa que bautizaría con el nombre de «brainstorming».

De acuerdo con la técnica alumbrada por Osborn, las sesiones de «brainstorming» se rigen por cuatro principios básicos: primar la cantidad sobre la calidad de las ideas, aplastar todo asomo de crítica, abrazar todo tipo de ideas (incluso las más locas), y combinar ideas diferentes.

Sin embargo, y pese a que el bueno de Osborn estaba plenamente convencido de la bondad de su técnica, lo cierto es el «brainstorming» en su vertiente más clásica se topa con no pocas limitaciones, puesto que tiende a dar prioridad a aquellas ideas más o menos prometedoras puestas sobre la mesa en la primera fase de la sesión, bloquea la producción de ideas propias por parte de los participantes más introvertidos y acaba entregando el cetro de la creatividad a la idea más razonable (y no a la más atrevida).


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Pese a sus fallos, las sesiones de «brainstorming» no son tan fútiles en sus resultados para ser extirpadas de raíz. Y pueden, de hecho, ser notablemente mejoradas echando mano de las técnicas que Ben Taylor disecciona a continuación en un post para el blog de Dropbox:

1. Preceder la sesión de «brainstorming» de sesiones individuales para la génesis de ideas. De esta forma, los participantes en la sesión de «brainstorming» disfrutan de suficiente tiempo y espacio para alumbrar sus propias ideas, pensar fuera de la caja y tener después suficientemente confianza para compartirlas en grupo.

2. Clarificar el enfoque de la sesión de «brainstorming». En lugar de centrarnos en la generación de «ideas de marketing» (en general), hay que afinar más el tiro y concentrarse en alumbrar, por ejemplo, «ideas sobre campañas de verano». Cuanto más específico sea el tema elegido, menos tiempo les costará a los participantes generar ideas adecuadas y más rápida también será la generación de sugerencias inesperadas.

3. Hacer la mitad de la sesión de «brainstorming» antes del «brainstorming». Es altamente recomendable que todos los participantes acudan a la sesión con una lista de ideas alumbradas en solitario. De esta forma, los participantes podrán eludir las tres primeras fases de la técnica de Osborn para zambullirse de lleno en la etapa más divertida y más fructífera: la combinación de ideas diferentes.

4. Variar el tamaño del grupo a la largo de la sesión de «brainstoming». Diferentes investigaciones sugieren que un grupo único y estático de personas involucradas en una sesión de «brainstorming» puede acabar trocándose en problemático. En este tipo de grupos un participante (con más labia que el resto) suele llevar la voz cantante y pisotear las ideas de los demás. En cambio, cuando varias personas entran y salen del grupo las ideas fluyen más fácilmente y son más variadas.

5. Abrazar el «brainstorming» de naturaleza digital. Las sesiones de «brainstorming» no transcurren necesariamente en espacios físicos, pueden desenvolverse también en entornos virtuales de la mano de documentos colaborativos en los que los participantes deben añadir ideas en un periodo específico de tiempo. En los entornos virtuales los participantes se sienten, de hecho, menos cohibidos y tienen menos miedo de contribuir con ideas que pecan a priori de descabelladas.

6. Buscar algo más que soluciones en las sesiones de «brainstorming». En muchos «brainstormings» se solicita a los participantes que procuren solución a un problema. Cuando las sesiones de «brainstorming» pivotan al 100% en torno a un problema, los participantes se sienten particularmente presionados y cuando eso ocurre, el bloqueo de ideas no tarda en salir a la superficie. Por esta razón a veces es conveniente poner sobre la mesa preguntas algo menos peliagudas o apostar por la asociación de palabras o por los «mood board» con imágenes y fotos. Estas sesiones de «brainstorming» son habitualmente menos prácticas desde el punto de vista de la generación de resultados, pero son buenas para aproximarse a viejos problemas vistos miles de veces antes de maneras completamente nuevas.

Vía: Marketing Directo

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