Autónomos sin capacidad de ahorro, el drama de vivir al día, sin vacaciones ni derecho a enfermar

Cuando hablamos del colectivo de los autónomos se engloba a muchos trabajadores por cuenta propia que no tienen nada que ver unos con otros. Un notario no tendrá los mismos problemas que pueda tener un taxista, un fontanero o un rider. Pero si hay un perfil común, es más económico que de otro tipo, son los autónomos sin capacidad de ahorro, que viven al día, sin vacaciones ni poder ponerse enfermos. Si no se trabaja no se cobra.

Es cierto que también existe un colectivo de trabajadores por cuenta ajena que no disponen de esta capacidad de ahorro. Son los trabajadores pobres. Pero incluso a pesar de la temporalidad de los contratos están en mejor situación que los autónomos, puesto que si sufren una enfermedad están cubiertos y siguen cobrando, tienen derecho a vacaciones pagadas o paro cuando acaba su contrato.


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Un autónomo que cae en el autoempleo y no tiene capacidad de ahorro, no puede permitirse irse de vacaciones. Si no se trabaja, no se factura y no se cobra. Ya hay que apretarse el cinturón esos meses en los que baja la actividad económica porque todo el mundo está con unos días de descanso.

Lo mismo podríamos decir de las bajas por enfermedad. Si tenemos una baja grave, a pesar de que han mejorado las coberturas, la cantidad que se cobra apenas llega para subsistir. Las leves ya ni se cuentan, hay que seguir trabajando y facturando como sea.

Por último hay que tener en cuenta que el autónomo cuenta con sus propios medios. A veces tiene que invertir, comprar materiales, realizar gastos… que suponen un grave problema en caso de impago. Si a un asalariado no le pagan es una situación difícil. Pero para el autónomo el problema se multiplica porque tiene deudas que ha generado la aceptación de dicho trabajo.

Por eso ese colectivo de autónomos que económicamente no llega a los 13.000 euros anuales, los autónomos mileuristas, tienen un grave riesgo de exclusión. Porque esta falta de ahorro, de músculo financiero para soportar un contratiempo, acaba por generar deudas. No se paga a la Seguridad Social, no se paga a Hacienda, proveedores, etc. Y salir de este pozo es algo realmente complicado.

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