Cómo combatir el presentismo en la empresa, ¡a calentar la silla a tu casa!

Durante años en muchas organizaciones se ha fomentado un funcionamiento que premiaba a aquellos que pasaban muchas horas en la empresa, muchas más de las necesarias. La empresa era su vida, no solo profesional sino también personal. Pero en los últimos años es una práctica a erradicar. Por eso vamos a ver cómo combatir el presentismo en la empresa.

Desde luego el registro horario no ayuda. Porque aquél que practicaba el presentismo ahora lo tiene muy complicado. Las compañías tienen que registrar la jornada y si los empleados hacen más horas, abonarlas o compensarlas. El presentista por definición pasa muchas horas en la oficina, pero no todas está trabajando.


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La política de luces apagadas es bastante efectiva. No queda nadie en la empresa a partir de una hora determinada. Los sistemas de climatización programados y las limitaciones en el uso de Internet suelen ser bastante efectivas para estas cuestiones. Porque el presentista suele estar haciendo muchas veces cosas personales delante del ordenador o perdiendo el tiempo en redes sociales.

Por otro lado los horarios de comida reducidos suelen ser muy efectivos. Si tenemos 45 minutos o una hora máximo para comer ayuda a que no se prolonguen las comidas, donde ir a comer y volver hora y media o dos horas después lleva asociado prolongar el horario de forma automática para cumplir con las 8 horas de trabajo. Lo mismo con las pausas por la mañana para tomar café o picar algo.

Por último hay un efecto del presentismo poco comentado. Se produce cuando los empleados enfermos van a trabajar. No se trata de una enfermedad grave, pero una gripe, con dos o tres días de fiebre hay muchos empleados que la pasan en el trabajo, simplemente por el hecho de no ir al médico para que les de la baja.

Son las propias compañías las que tienen que enviar a estos empleados a casa y evitar de esta forma que la oficina se convierta en un foco de contagio, para que el resto de sus compañeros no vayan cayendo enfermos en un efecto dominó.

Las políticas de flexibilidad horaria y de implantación del teletrabajo ayudan en esta cuestión. Ver como hay compañeros que ajustan sus horarios, que no vienen a trabajar y que estar en la empresa no es ya de por sí un mérito en si mismo obliga a muchos a reconsiderar su actitud y entender que no por estar más horas vamos a ser considerados mejor a la hora de lograr un ascenso.

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