Cómo liderar equipos de trabajo

Liderar equipos de trabajo requiere de hábitos de mando y delegación inteligentes. Una de las claves para una buena dirección de un grupo está en prologar este buen hacer durante el día a día. La constancia y la perseverancia son muy importantes, como en otros campos, para alcanzar buenos resultados.

Los resultados, también cuanto a liderazgo, suelen ser fruto de una buena formación, una motivación adaptada y bien dirigida, una sintonía con el grupo y una toma de decisiones inteligente. Pensemos que uno de los pegamentos más poderosos que hay para que el grupo se mantenga unido y producto es el buen líder.

Aprende cómo liderar equipos de trabajo de forma productiva

Liderar equipos de trabajo, y hacerlo bien, no es una tarea sencilla. No obstante, existen detalles, claves y estrategias que nos pueden ayudar. Como hemos dicho, los hábitos saludables son básicos, y se han de poner en práctica a cada momento. Por ejemplo…

Con un contacto directo con el grupo

En este caso, no hablamos del grupo en general, sino de los miembros de forma individual. Recordemos que se trabaja con personas, y cada una de ellas tiene sus necesidades, peculiaridades, talentos y habilidades. Es decir, que un buen líder sabe conjugar la comunicación individual con la comunicación grupal, eligiendo un canal u otro dependiendo del receptor, el mensaje, el momento…

En este sentido, la comunicación es esa vía por la que transita la información. Así, cuanto mejor esté diseñada, más efectiva será; de esta manera se podrán mantener conversaciones constructivas que sirvan para que cada miembro del equipo dé el máximo de sus posibilidades en un ambiente cercano y dinámico.

Con el reconocimiento

Un viejo dicho afirma que ‘de bien nacido es ser agradecido’. Este refrán no ha perdido ni un ápice de razón. Un líder sabe agradecer y reconocer el trabajo de los colaboradores que trabajan con él. Además, lo sabe agradecer de empática: poniéndose en el lugar del otro y señalando con acierto realmente aquellos puntos que más le han costado o de los que está más orgulloso.

En un grupo de trabajo se ha de establecer un diálogo multidireccional en el que se mantengan conversaciones positivas y directas que permitan motivar, aportar seguridad y reconocer los méritos de cada miembro de manera constructiva.

“Para liderar a la gente, camina tras ellos”.

-Lao Tzu-

Con metas y objetivos que se actualicen de manera periódica

Todo gran objetivo requiere de la consecución progresiva de pequeñas retosque acerquen al grupo a la meta que persigue. De esta forma se evita caer en la zona de confort de manera habitual y se promueve la motivación e inspiración.

Para ello, se establecen puntos periódicos en los que se revisa la trayectoria del grupo, cerrando subobjetivos o fases y abriendo otras. En estos puntos es importante evaluar qué se ha conseguido y que debería haberse conseguido y no se ha logrado, además de poner sobre la mesa soluciones para aquellos puntos en los que exista un bloqueo o el trabajo vaya demasiado lento. Hablamos de las metodologías ágiles que tan de moda están..

Con la gestión adecuada del conflicto

En realidad, esconder los conflictos o esperar a que los resuelva el tiempo suele servir de poco: en muchos casos solo para que se compliquen o intensifiquen. Un líder encara su solución en el momento adecuado, que suele ser mucho antes de que se enquiste y adquiera un tamaño difícil de abordar (efecto bola de nieve).

Si un conflicto se enquista y se agranda sin que nada lo ataque o lo frene, se volverá en contra de la cohesión grupal, acabando por desintegrar al equipo. Por eso, una sabia gestión a tiempo puede reforzar incluso al propio grupo, derivando esta unión en la mejora del ambiente de trabajo y el rendimiento.

Con una sabia gestión de la rutina

La rutina puede ser ese virus que termine con la motivación del grupo. Por eso, realizar pequeños cambios entre los miembros para que no acaben por aburrirse y reducir su productividad puede ser una buena idea.

Ahora bien, como siempre, es importante imponer sentido común. Cuando un líder delega o es directivo, es básico que sepa qué talento y habilidad tiene cada trabajador, con qué experiencia y conocimientos cuenta para cumplir con aquello que se le encomienda. De lo contrario, podría aparecer la temida frustración.

No nos engañemos. Liderar equipos de trabajo no es sencillo, y menos todavía hacerlo bien. Estas claves son un punto de partida. A partir de aquí, toca actuar con equilibrio e inteligencia, además de formarnos y prepararnos si es este el puesto que tenemos que desempeñar. Los resultados irán llegando poco a poco.

Pedro González Núñez

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