El jefe oye pero no escucha

Una de las cuestiones que más valoran los empleados de sus responsables es la escucha activa. En muchos casos poder hablar con sinceridad con los jefes es imposible. Pero incluso en aquellos en los que hay una buena relación y se facilita esta comunicación hay veces que no funciona. Porque el jefe oye pero no escucha.

Y esto es una de los componentes fundamentales para tener una conversación, escuchar lo que te dice el otro, procesarlo y si no estamos de acuerdo argumentar en función de lo transmitido. De otra forma simplemente tu jefe te deja soltar un monólogo, que no llegará a ningún sitio.


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Muchas veces se transmite una inquietud personal o del equipo de trabajo, otras se está proponiendo una mejora que creemos que ayudaría a ser más productivos en algún aspecto. Lo que ocurre en muchas ocasiones es que casi antes de empezar a hablar el jefe ya se ha hecho una composición de lugar y desconecta.

No se trata de que dar la razón al empleado en todo lo que propone. Muchas veces el trabajador no tiene toda la información necesaria y simplemente su petición no es viable en ese momento. Pero si se escucha de forma activa se puede aprovechar este feedback para el futuro.

En muchos casos esta escucha activa que es fundamental en las reuniones no se pone en práctica y llegamos a prolongar estos encuentros mucho más tiempo del que realmente sería necesario. Al final salimos de la misma jfrustados, con la sensación de haber perdido el tiempo, hemos podido hablar, pero no han escuchado nada.

Y lo peor de todo es que muchas veces las empresas gastan importantes cantidades de dinero en realizar encuestas, estudios de mercado, etc. para obtener información que sus propios empleados les están ofreciendo pero no son capaces de tener en cuenta.

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