«Entendería que te fueras de la empresa», la manera menos elegante de no valorar tu trabajo

Hay jefes y jefes. Hay líderes y aspirante a ello que jamás lograrán coronarse con el título porque carecen de algo tan sencillo como es la empatía. Un ejemplo de un gerente que no sabe valorar a parte de su plantilla estriba en no tratar por todos los medios de retener a quien le va a ayudar a crecer.

El sueldo es lo fundamental. Está muy bien llevarse fenomenal con el equipo, con los compañeros, etcétera. Pero si no te llega para comer, y tu jefe te «entendería» si te vas a otro lugar, está desaprovechando una oportunidad si de veras te cree valioso: la de que te quedes y pelees por esa empresa.

Detrás de esa frase se pueden esconder mil razones. Por ejemplo, que no haya dinero para hacerte un contrato, que no puedan pagarte pero sí a un becario en prácticas y cuestiones similares. Todas muy loables si tenemos en cuenta que los empresarios tampoco lo tienen fácil.


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Pero invertir en un trabajador, a veces, es la mejor decisión. Y eso suele comprobarse cuando éste recibe una oferta de otro lugar y dice adiós.

Los halagos sientan bien y son sinónimo de respeto. Pero cuando no te sientes parte de un equipo, a nivel salarial porque tu papel se limita al de colaborar, quizás sea hora de levantar el vuelo.

Lo sé, sin dinero es difícil volar. Pero en ocasiones es mejor dar el salto con un ‘colchón’ económico tan delgado que te duela la espalda al día siguiente, que seguir estancada.

Dicen los expertos que la mejor forma de que tu superior te valore es hacer tu trabajo bien. Que se sienta contento de trabajar contigo. Aportar valor a la empresa. Y me quedo con este último punto. ¿Cómo se pretende que alguien aporte valor a una empresa que no le valora?

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