La cara oculta de trabajar 4 días a la semana, la temporalidad y las horas extra

Una de las tendencias en las empresas a nivel internacional de las que se habla últimamente es de diferentes experiencias implantadas en empresas para dar más días libres a los empleados sin reducción de sueldo. Se trata de redistribuir la semana laboral para trabajar menos días. Pero también hay que tener en cuenta la cara oculta de trabajar 4 días a la semana, la temporalidad y las horas extra.

Las empresas que han implantado este sistema son minoritarias, pero hablan bien de la mejora en la productividad que han logrado sus empleados. No se reduce el salario porque el trabajo es el mismo. Pero ellos tienen que organizarse de forma más eficiente para sacar todas sus tareas adelante si quieren tener tres días libres en la semana.

Algunas organizaciones han optado por sumar tres días seguidos libres, otras implantan el miércoles como día libre, de esta manera se trata de hacer de jueves y viernes, dos días a final de la semana laboral, que sean mucho más efectivos de lo que lo son ahora. Además es un día que pueden aprovechar para llevar a cabo gestiones, trámites de su vida personal o familiar pendientes que nunca sabemos como encajar con un horario laboral extenso.

En muchas empresas sería casi impensable, porque la sensación es que no bastan los días de la semana para sacar adelante todo el volumen de trabajo pendiente. No hay más que ver los índices de horas extras que se realizan pero no se pagan en muchos casos. Pero luego si se analiza con frialdad nos damos cuenta que hay momentos en los que el rendimiento no alcanza ni de lejos su mejor índice.

Pero en un país como el nuestro donde la temporalidad es muy alta e incluso se produce el efecto lunes, acortar la jornada laboral podría tener consecuencias funestas para el empleo. Contratar a una persona por cuatro días, cobrando menos llevaría a una bajada de salarios en sectores ya de por si precarios.

Pero no es tampoco la primera empresa que conozco que prefiere contratar más empleados, a tiempo parcial, que un número menor a tiempo completo, para poder tener más plantilla disponible para mover y cubrir huecos. Más gente a tope seis horas al día o cuatro días a la semana que menos plantilla si estuvieran todos a jornada completa. Eso si, con reducción de salario en este caso.

También estamos acostumbrados a ver como en grandes ciudades el viernes por la tarde no se trabaja en muchas empresas para favorecer el descanso de los empleados, aunque estas horas se recuperan entre semana, ese día se entra un poco antes o se ajusta el calendario anual. En todo caso no parece una medida tan descabellada eso de trabajar cuatro días a la semana.

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