Las claves del liderazgo en el entorno digital

A todo el mundo le gusta ganar, ya sea al juego más sencillo del mundo o en la apuesta más arriesgada del casino online. Pero, ¿sabe a qué se debe ese interés de las personas por conseguir la victoria?

No se trata únicamente de un motivo personal, de que nos sintamos bien o de una cuestión de orgullo, sino de que este hecho tiene una explicación científica. Y es que cuando se gana, se superan retos, y el cerebro hace un viaje competitivo que se convierte en un circuito de recompensa: se produce un aumento en los niveles de testosterona, que genera una actitud agresiva y egoísta hacia los demás. A continuación, esas mismas neuronas se iluminan para evaluar el riesgo frente a la recompensa y para deducir cómo ha de ser la reacción ante este estímulo.

Además, el cerebro vincula los comportamientos y las recompensas para recrear esa emoción positiva en el futuro. Por último, se crea un circuito de dopamina, que hacen que la persona se sienta bien y que se reduzca el cortisol, que es la hormona que provoca el estrés. Por tanto, las personas ganadoras son capaces de enfrentarse mejor a situaciones complejas en las que es necesario tener el control, lo que las convierte en los candidatos perfectos para un puesto de liderazgo.

Asímismo, en este momento, el cerebro trata de recordar cómo se ha logrado la vitoria adquirida, para ser capaz de repetir los mismos comportamientos en el futuro y experimentar de nuevo el éxito.

Toda esta espiral que sucede en el cerebro cuando se gana a algo, impacta de lleno en todas las facetas de la vida, y consigue que se adquieran cualidades como la seguridad en uno mismo, la inteligencia o la capacidad de lucha.

Entorno al efecto que tiene la victoria sobre el cerebro humano, también conocido como «El efecto ganador», el neurociéntifico  Ian Robertson explica en su libro «The winner effect: The Science of success and how to use it» que el éxito y el entorno competitivo se transforman en el cerebro en seguridad y agresividad en situaciones competitivas. Además, tiene como resultado que las personas ganadoras tengan más probabilidades de volver a vencer en el futuro, ya que buscan volver a experimentar la sensación del éxito.

Teniendo en cuenta este «efecto ganador», cada día más empresas optan por obtener el máximo rendimiento de sus empleados a través de su motivación a partir de recompensas, ya sean emocionales, como el refuerzo, la valoración o las felicitaciones, o tangibles, como los incentivos económicos o de horarios, o las recompensas significativas como las medallas o los diplomas.

No obstante, no hay que olvidar que la obsesión por el éxito puede causar el efecto contrario en las personas y sacar su lado más competitivo, por lo que es imprescindible encontrar unpunto intermedio. Y para ello, es recomendable experimentar el efecto ganador practicando con juegos, deportes, o apuestas en línea; saborear el éxito y tener la capacidad de proyectarlo en la faceta personal y profesional de cada uno. Aprender a controlar esta sensación y repetirla a menudo será la clave para alcanzar la máxima de: «el éxito genera más éxito».

Vía: Marketing Directo

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