Ser un buen empleado pero un mal jefe, cuando el Principio de Peter se cumple

Uno de los anhelos de muchos trabajadores es ascender, mejorar en sus empresas y ocupar puestos de mayor responsabilidad. Esto es una buena forma de motivar a los empleados, pero que chocha con el llamado Principio de Peter. Por eso uno puede ser un buen empleado pero un mal jefe y lo que es peor, ocurre mucho más de lo que estamos dispuestos a reconocer en todos los ámbitos.

Según el principio de Peter,

En una jerarquía, todo empleado tiene a ascender hasta su nivel de incompetencia

Uno puede ser un buen programador y un mal analista, un buen profesor, pero un mal director, un buen administrativo, pero ser incapaz de coordinar un grupo de trabajo. Y lo peor de todo es que muchos ni siquiera son capaces de admitirlo.


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El principal problema suele estar en el trato personal. Podemos ser buenos compañeros, tener una relación cordial con el resto de empleados, pero a la hora de ascender y ser jefes es complicado saber diferenciar y cuál es ahora nuestra responsabilidad. Muchas veces se confunde ser amigos con ser justo.

Y otras directamente parece que nos hemos olvidado de que no hace mucho eramos nosotros los que estábamos al otro lado. Es un problema de empatía, pero también puede ser una forma de marcar distancias con quienes eran nuestros compañeros. Eso por no hablar de cuando el ascenso se lo dan al enchufado de turno…

No todo el mundo está preparado para desempeñar más responsabilidad de la que realmente tiene. No todos sabemos coordinar un grupo, saber motivarlos y que todos den lo mejor de sí mismos. Y en muchos casos simplemente no existe ninguna formación en recursos humanos, ni tenemos ni idea de cómo manejar diferentes situaciones.

A veces simplemente, el jefe prefiere hacer él mismo el trabajo antes de mandarlo. Se siente más cómodo, más seguro haciendo lo que toda la vida ha hecho bien. Pero lo malo es que entonces deja de coordinar, de ayudar a cada uno en un momento dado. Y cada uno empieza a intenta hacer la guerra por su cuenta, lo que suele acabar en desastre.

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